¿LIBRE?

Por Carolina Neira Campos

“Todo me está permitido, pero no todo me conviene. Todo me está permitido pero no me dejaré dominar por nada” 1° Corintios 6.12

 

La libertad es un concepto que ha salido con mucha fuerza a la palestra socio-política últimamente, y como cristiana me pregunto: ¿Somos realmente libres?
En Chile, nuestro Carta Fundamental expone dentro de sus primeras líneas que “las personas nacen libres e iguales en dignidad y derecho” (Constitución chilena, capítulo I, artículo 1°). Libertad también es una divisa que fue proclamada durante la Revolución Francesa y que se consolidó más tarde en las páginas de la Constitución franca. Jean-Paul Sartre defendió la idea que el ser humano está “condenado” a ser libre y acuñó la frase “tu libertad termina cuando comienza la de los demás”. La Real Academia de la Lengua nos orienta – un poco – y define libres como quien tiene la facultad de obrar o no obrar, que no está preso o esclavo.
Luego de todas estas voces, puedo responder ¿qué es la libertad? Si soy libre, ¿puedo hacer lo que quiera?
Sigo buscando y encuentro las tesis de Martín Lutero al respecto, donde propone una ruptura frente a lo que establecía la Iglesia Católica de entonces, donde se atribuía el derecho de decidir por las personas lo que podían o no podían hacer. Una de sus declaraciones fue: “El cristiano es libre señor de todas las cosas y no está sujeto a nadie. El cristiano es servidor de todas las cosas y está supeditado a todos”. Otra de ellas, propone que el ser precede a las acciones, es decir, somos algo y eso nos lleva a actuar de cierta manera (Libertad Cristiana, M. Lutero, 1520).
Empiezo a acercarme tibiamente a alguna concepción de la libertad, pero he optado por acudir a la Carta Funda-mental de Cristo, donde me aclara no tan solo el concepto, sino también el principio eterno de esta revelación.

Me encanta ver cómo Dios se preocupó de mostrarnos esta verdad, con suavidad pero con firmeza.

1. Liberadas para bendecir
Cuando Pablo le escribe a los gálatas, los anima a perseguir esta libertad a la cual habían sido llamados, considerando que todo está permitido. El propósito de Dios es que seamos libres, alejados de cautividad, pero esta verdad no está completa si no decimos que esta condición no se enfoca en nosotras mismas, sino en los demás. “Usen la libertad para servirse unos a otros por amor” (Gálatas 5.13), con cuidado de que nuestra libertad no haga tropezar a otros (1 Corintios 8.9), no preocupándonos por nuestro propio bien, sino el de los demás (1 Corintios 10.24). Por amor somos libres, pero debemos vivir libres para amar a otros.

2. Ideadas como piedras vivas
Martín Lutero escribe las tesis de Libertad Cristiana en reacción a la subyugación de la iglesia predominante. Estas declaraciones no resultaron del todo bien. Lamentablemente, los campesinos de la época entendieron el mensaje como una consigna emancipadora, rebelán-dose en contra de sus amos y confundiendo la esencia de los dichos de Lutero. ¿Libres pero esclavos? ¿Cómo podemos entender tal contradicción? El apóstol Pedro confirma este postulado

declarando la libertad de todos pero, a su vez, la total dependencia de Dios (1 Pedro 2.16). Si sólo nos quedamos con la primera parte, haríamos lo mismo que los campesinos, dejarnos llevar por nuestro corazón egoísta y perverso (Jeremías 17.9), teniendo excusas para hacer lo malo (1 Pedro 2.16). El principio de Dios es darse en amor y eso espera de nosotras. Somos piedras vivas con las cuales Dios edifica su templo espiritual (1 Pedro 2.5) y debemos sujetarnos al constructor para que Él nos enseñe cómo actuar (Filipenses 2.13).

3. Basadas en la Verdad
A veces el concepto de libertad nos parece algo etéreo y difícil de sujetar. Pero cuando recurrimos a la Biblia, este escurridiza palabra recobra mayor fundamento. Al poner atención a la Palabra de Dios, conoceremos lo que Dios piensa de nosotras y lo que su corazón anhela. Acercarnos a Jesús, es acercarnos a la Verdad (Juan 8.31-32). La Verdad es luz que disipa las mentiras que nos atan. Sólo esta Verdad nos garantiza libertad. Podemos caminar confiadamente en libertad si nuestros pasos persiguen la voluntad del Padre (Salmo 119.45; Santiago 1.25)

4. Redimidas por gracia
Cuando leo las cartas de Pablo me asombro de tanta revelación. Aunque nuestro anhelo sea permanecer en la voluntad de Dios, nuestra naturaleza nos lleva hacia otros lados. ¡Quién nos librará de esta esencia! (Romanos 7.24) La buena noticia es que el Espíritu que da vida, nos ha liberado (Romanos 8.1-2). No basta obedecer los estatutos, pues somos prisioneros del pecado, así que recibimos la promesa de libertad que Dios hizo únicamente por creer en Jesucristo (Gálatas 3.21-22). Pero la gracia no será excusa para apartarme de sus pisadas (Romanos 6.15) sino aunque todo nos está permitido, no debemos ser esclavas de nada (1 Corintios 6.12; Gálatas 5.1).

5. Enviadas para liberar
La profecía fue cumplida. Jesús era quien vendría a liberar a los cautivos (Isaías 61.1; Lucas 4.18-19) y si Él libera, seremos realmente libres (Juan 8.36). Pero el mismo Jesús nos dijo que cosas mayores que esas haríamos (Juan 14.12).
Si ya somos libres (por gracia) , Jesús nos ha dado el poder y la autoridad (Mateo 16.18; Hechos 1.8; Lucas 9.1) y Él mismo nos dio ejemplo (Juan 13.15-17), entonces sólo nos resta ir y hacer lo mismo. Debemos tener un corazón compasivo y traer el Reino a quienes aún viven prisioneros de sus mentiras y lejos del amor bondadoso del Padre. ¿Vives como esclava? Busca a Dios. ¿Eres libre? Proclama libertad.

Amiga, si los titulares de los periódicos te han confundido o si las contiendas sociales te han dejado inquieta, busca la Roca inconmovible y haz ahí tu habitación segura. Vendrán vientos huracanados y mentiras disfrazadas de verdad, pero sólo hay Uno que anhela tu libertad y pagó por ella, sólo hay Uno que intercede por ti de día y noche y que soltó los grilletes que te ataban.
No eres más esclava… eres LIBRE!!!

Frío, resfríos, cansancio, ansiedad… ¡y es recién la mitad del año!

Por Janaïne Corboz

Estamos en el sexto mes del año y ¡cuántas personas dicen que ya no pueden más, que necesitan vacaciones, que sienten el mismo cansancio que normalmente sienten a fin de año!
¿Y tú? ¿Cómo estás?

Yo misma, estoy bastante cansada últimamente. El cansancio físico, creo, se puede remediar bastante fácilmente con renunciar a algunas actividades, para poder tener tiempo de verdadera relajación, y tal vez dejar de lado la serie de Netflix para poder dormir un poco más. Es más, hemos recibido un regalo de parte de Dios, que Él mismo modeló, para que descansemos por lo menos un día de siete:

Cuando llegó el séptimo día, Dios ya había terminado su obra de creación, y descansó de toda su labor. Dios bendijo el séptimo día y lo declaró santo, porque ese fue el día en que descansó de toda su obra de creación. Génesis 2:2-3

Tienen que entender que el día de descanso es un regalo del Señor para ustedes. Por eso él les provee doble cantidad de alimento el sexto día, a fin de que tengan suficiente para dos días. El día de descanso, todos deben quedarse en el lugar donde estén; no salgan a buscar pan el séptimo día». Exodo 16: 29

Es un regalo para ti, ¡¡¡acéptalo, tómalo, úsalo!!

El cansancio emocional, encuentro yo, que es más complicado de solucionar. Las circunstancias que la vida nos arroja pueden hacernos sentir derrotados. Sin embargo, hay soluciones prácticas que podemos probar para remediar al problema. Varios estudios científicos muy serios han demostrado que el conversar, el juntarse con personas y contarles nuestras preocupaciones, alivianan mucho el problema en sí. Además, otros estudios demostraron claramente que las personas que tiene fe y que oran son menos afligidas por los problemas de la vida… ¿Tal vez hay una solución disponible al alcance de tu mano y de tu bolsillo ahora ya para que sientas descanso a pesar de las circunstancias difíciles?

Como una de las cosas relevantes que aprendí desde que soy cristiana es que somos cuerpo, alma y espíritu y que debemos estar pendientes y cuidar de las tres partes que nos hacen personas, el cansancio espiritual también tiene que ser abordado.

Si te sientes cansado pero que duermes bien, que no estás en un tiempo estresante, que no ves que tienes cargas y preocupaciones importantes en este momento (¡suertudo! pero cada uno su turno…), y sin embargo te sientes aún así exhausto, tal vez es el momento de considerar que tu espíritu está cansado. Y la solución es tan fácil:

Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma. Mateo 11:28-29

Si estás leyendo estas líneas y nunca le has dado un pensamiento o un espacio a Dios en tu vida, sepa que no estás aquí, leyendo esto, en este momento, por casualidad. Dios te está llamando y quiere tener una relación contigo y traerte descanso y paz.

Si ya tienes una relación íntima con Dios (igual que yo), pero que igual sientes cansancio (como yo), es tiempo que te te sientas un rato en silencio para averiguar de donde viene el cansancio y cómo se puede cambiar por una vida de renuevo, refresco y energía.

En mi caso, ya sé que necesito cuidar un poquito mejor de las tres áreas… Tengo que ser intencional, es una decisión.

¡A trabajar para descansar!

EL DESEO DE SER MADRE

Por Carolina Neira Campos

De niña soñaba con el momento de tener en brazos a una pequeña criatura que pueda llamar su hijo o su hija. Se imaginaba eligiendo sus ropas, jugando con ellos y corrigiéndolos cuando hablaran mal. Soñaba con lo idílico de ese momento.
Cuando por fin dijo “Si” y se unió en matrimonio con “el hombre de su vida”, nada más pasaba por su mente que un pronto embarazo. Hasta compró un par de calcetines de bebé para sorprender a su marido cuando tuviera que darle la noticia. Pero ese regalo tuvo que esperar.
Casi cuatro años pasaron sin novedad de la llegada de un bebé. La situación era bastante triste y se sentía desanimada, por lo cual decidieron acudir al médico para averiguar qué pasaba.
Luego de exámenes y conocer un diagnóstico que impediría ser madre, el médico la declara estéril y le explica que podría acceder a dos opciones: fecundidad asistida, donde la mayoría de las veces se producían embarazos múltiples; o, la adopción.
Así comenzó a conocer más sobre esta última alternativa y sin que nadie supiera recorrió hogares de infantes para ver quién podría ser su bebé. Se sintió profundamente enamorada de ellos, los hubiese adoptado a todos.
Pero la historia tenía otro capítulo que relatar y cambió por completo el final.

Una mañana, su cuerpo le avisaba que algo extraño sucedía. No sabía ni entendía qué podría ser. Una vez más recurrió a un test de embarazo, de esos que había hecho por montones en los años anteriores. Pero a diferencia de esas ocasiones, esta vez el resultado fue positivo. No había mejor noticia en el mundo ni otra cosa más importante que saber que sería madre. Ya quería tomar en brazos a esa pequeña criatura que se estaba formando en el silencio de su vientre. Los días y los meses pasaban tan lentos parecían jugar en su contra. Pero aquel lunes llegó y su cuerpo le avisaba que era el momento preciso. En la clínica disfrutó cada momento. Todo fue armonioso y por fin tenía en su regazo a su pequeña remolino… su milagro… su princesa.
Todo era mágico con ella. Fue amada por todos quienes la conocían. La estéril había dado a luz.
Pasaron algunos meses y decidió hacerse unos exámenes de rutina. Lo que el médico le contaría no estaba ni en sus mejores sueños: estaba embarazada otra vez!!
Era insólito, para nada esperado pero resultó ser el anuncio que completaría su estado de felicidad. Pronto llegaría su segundo hijo.
La noticia fue un revuelo familiar y todos esperaban conocer al segundo milagro en un año.

La llegada del hijo hizo que la historia se volviera perfecta. Crecían juntos, como amigos, se acompañaban, hacían maldades confabulados, aprendieron muchas cosas uno al lado del otro.
Un tercer embarazo era parte de esas cosas misteriosas de Dios que simplemente no te detienes a entender, solo las recibes.
Pero este tercer integrante no tuvo las fuerzas para resistir y acompañarles en esta aventura llamada vida y dentro de la barriga de su madre lanzó un beso y se marchó.

Cuando queremos entender los misterios de Dios, nuestra mente queda asombrada de lo limitada que es y de lo complejo que termina siendo encuadrar a Dios en nuestros formatos humanos e imperfectos.
Sus tiempos, sus razones, sus propósitos nos superan y aunque creemos que nuestros mejores deseos tienen mucho sentido para nuestras vidas, debemos considerar lo que Él tiene pensado para nosotras. Con el tiempo te sorprenderás de la sabiduría del Padre y comprenderás lo amada que eres por Él.

SALMO 127
Si el Señor no construye la casa,
el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo.
Si el Señor no protege la ciudad,
protegerla con guardias no sirve para nada.
Es inútil que te esfuerces tanto,
desde la mañana temprano hasta tarde en la noche,
y te preocupes por conseguir alimento;
porque Dios da descanso a sus amados.
Los hijos son un regalo del Señor;
son una recompensa de su parte.
Los hijos que le nacen a un hombre joven
son como flechas en manos de un guerrero.
¡Qué feliz es el hombre que tiene su aljaba llena de ellos!
No pasará vergüenza cuando enfrente a sus acusadores en las puertas de la ciudad.

Y LLEGÓ MARZO…

Por Carolina Neira Campos

trabajo, revistasoy

Tal vez, como muchas mujeres, estás preparándote para retornar al trabajo, espero que luego de unas merecidas vacaciones.
Como sea, este mes trae consigo una tensión especial, que para muchas podría ser incómoda.
Si le sumamos la compra de útiles, uniformes, patentes, matrículas y un sinfín de responsabilidades, marzo termina siendo el mes más odiado del año para quienes vivimos en el hemisferio sur.

Así, es difícil cultivar una mentalidad de Reino. Tendemos a manejarnos según las corrientes filosóficas y las exigencias sociales. Muchos opinan de lo que hacemos y de lo que no hacemos.

El diccionario nos dice que trabajo es el esfuerzo humano aplicado a la producción de riqueza, en contraposición de capital. Pero, ¿qué es lo que debiera sentir una mujer cuando enfrenta el retorno a su trabajo?

Por un lado, escuchamos a quienes nos dicen que el trabajo es un derecho de la mujer y que podemos tener todo lo que queremos si tenemos independencia económica. Por otro lado, algunos consejeros nos dicen que la función de la mujer está en casa junto a los hijos.
Esto nos confunde, nos acobarda y nos llenamos de culpas.

Ante esta contradictoria situación, no nos queda más que escuchar al que realmente importa.
La verdad la tenemos relegada en el fondo del velador y se encuentra, generalmente, entre dos tapas negras: nuestra Biblia. Dios la inspiró “para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto” (2ª Timoteo 3.16).

Entonces, no se hable más:

¿Qué dice la Biblia sobre las mujeres en el trabajo?
Algunos aseguran que el trabajo es una maldición, pues fue la sentencia de Dios cuando sacó al hombre y a la mujer del huerto. No obstante, dicho comentario está lejos de ser real. Dios mismo ideó el trabajo. Incluso cuando envió maná a su pueblo, debieron recogerlo cada día para su provecho.
Hay varias expresiones donde se entiende que Dios nos bendice con el trabajo y así debemos tomarlo. El sabio Salomón concluye: “Es bueno que la gente coma, beba y disfrute del trabajo que hace bajo el sol durante el corto tiempo de vida que Dios le concedió, y que acepte su destino.” (Ecl. 518)

La historia de Lidia y el trabajo

Podemos considerar algunas sabias lecciones de esta mujer, aunque no se habla mucho de ella. Lo que se sabe es que, como muchas mujeres de la época, trabajaba para sustentarse, vendiendo telas finas. Cuando Pablo la conoció, estaba reunida con un grupo de mujeres orando y cantando. Dios abrió su corazón y luego fue bautizada junto a su familia. Después de eso, invita a Pablo y los demás a ser huéspedes en su casa. La conversión de Lidia marcó el comienzo de la iglesia en Filipo.

Revisa estas enseñanzas:

  • No te culpes por salir a trabajar, considéralo una bendición.
  • Reúnete con los grupos de tu comunidad cristiana. Serán tu soporte en tiempos difíciles.
  • No olvides la hospitalidad y que la generosidad te preceda.
  • Recuerda que el secularismo es una herencia de los griegos, que considera lo secular como malo y lo religioso como bueno. Pero Dios no separa tu vida. Eres una sola y Dios siempre está a tu lado. En el trabajo, sigues siendo embajadora y como tal, un modelo a seguir. Considera el impacto que puedes llegar a ser en tu entorno laboral.

TOMA NOTA:

  • No nos presentemos como necesitados sino como bendecidos. (Mateo 5)
  • Éxito es alcanzar el propósito para el cual fuiste llamada. (Ro.8.28)
  • No pienses como el mundo. Cambia tu forma de pensar (Ro.12.2)
  • No te envanezcas con las cosas pasajeras que llevan a la muerte (Ro.8.6)
  • No recojas migajas al lado de la mesa del rey. Siéntate a su lado y disfruta el banquete. (Mateo 22)
  • Nuestra condición es temporal, pero nuestra herencia es eterna. (Sal73.26)
  • No veas los montes como obstáculos sino como oportunidades. (Deut. 8.7-10)
  • Haz todo con amor, como para nuestro Padre. (1ª Co. 16.14)
La próxima vez que te levantes a trabajar, recuerda que Dios va contigo, te toma de la mano y te lleva a lugares de bendición, para ser de bendición.

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UN TIEMPO PARA REFLEXIONAR

Por Janaïne Corboz Fuentes

Basado en el privilegio y la autoridad que Dios me ha dado, le advierto a cada
uno de ustedes lo siguiente: ninguno se crea mejor de lo que realmente es.
Sean realistas al evaluarse a ustedes mismos, háganlo según la medida
de fe que Dios les haya dado. – Romanos 12:3

El verano e inicio de año nos da la oportunidad de descansar y planificar lo que queremos para el resto del año. En general, al llegar enero y/o febrero, aprovechamos de estar en familia, de ver amigos que nunca podemos ver,
y vamos a festivales, conciertos, la playa, matrimonios, etc. El verano,
a pesar de lo que soñamos, muchas veces está igual de lleno que el resto del año y terminamos (casi) igual de cansada que al final del año anterior.

Al llenarnos de actividades y nunca estar solas, dejamos de lado lo más importante. No podemos estar bien cuerpo, alma y espíritu si no apartamos tiempo de soledad. Estos tiempos no son para sentirse triste de estar sola y tener autocompasión,
sino para hacer una autoevaluación.
El verano es el momento ideal para inspeccionar nuestro ser entero con rayos X.

Cuando se habla de evaluación, pocas personas se siente animadas por la idea. Las evaluaciones hacen pensar en exámenes, en pruebas, en críticas
y a veces, en amenazas. Sin embargo, hoy te quiero invitar a tomar un tiempo (una hora, un día, un fin de semana, una semana entera, depende de ti), para autoevaluarte, en base a dos preguntas centrales:
¿Qué está bien ahora?
¿Qué no está bien y
quisieras que cambie?

Estas dos preguntas, bien amplias, buscan a que abarques las tres partes de ti. Cuerpo: ¿Cómo está tu salud? ¿Te estás cuidando? ¿Estás descansando? ¿Necesitas ir a un control médico, dental, ginecológico u otro? Alma: ¿Cómo te sientes?
¿Qué sientes? ¿Por qué te sientes así?¿Estás expresando lo que sientes? Espíritu: ¿Cómo está tu vida espiritual? ¿Tomas en cuenta a tu espíritu en tu vida diaria? ¿Tomas
en cuenta a Dios? ¿Pasas tiempo buscando a Dios?

Si puedes, haz esta evaluación por escrito, en la página siguiente o una libreta, llenando bien cada una de las secciones bien definidas. Cuando termines, escribe una lista de 5 cosas que quieres cambiar para el año.
Ora por esta lista. Y deja que Dios entre en tu corazón y te guíe a cada paso de esta evaluación. Él ya sabe cómo estás pero ama escucharte decírselo. Cuéntale tus sueños y planes y deja que el Señor te lleve
a que Sus sueños y planes para ti se vuelvan tus sueños y planes para el 2018.

Evalúa.
Descansa.
Planifica.
Entrega.

La esperanza postergada aflige al corazón, pero un sueño cumplido es un árbol de vida. – Proverbios 13:12

 

PISO 18: Un grito de auxilio

auxilio, revistasoy

Por Carolina Neira Campos

Ya se acercaba la medianoche y me disponía a dormir. Nunca imaginé que sería testigo de un grito de auxilio. De pronto, se escucha un diálogo en voz alta que procedía, al parecer, del patio del condominio. Inicialmente, no me llamó la atención dado que es común escuchar lo que pasa en el exterior de la torre. Seguí con mis quehaceres y se volvió a escuchar el grito. Esta vez entre las palabras que no se entendían, surgió un “¡ayuda!”. Rápidamente, me acerqué a la ventana sin poder ver nada. El grito se repitió y corrí a la ventana del baño para tener otra perspectiva y presencié una pesadilla en mil dimensiones.

Sin esperarlo, las tres torres que colindan eran testigos del más angustioso escenario. Una mujer pidiendo ayuda desde un balcón, al parecer, en medio de una discusión con su pareja. Muchos vecinos intentaban disuadirlos. Algunos preguntaban a gritos desde qué piso se necesitaba ayuda. La primera vez se escuchó una respuesta que no se pudo entender, dado que tendría tapada la boca. Luego se escuchó claramente: ¡Piso 18!

AUXILIO con mayúsculas.

Al ver las estadísticas, Chile es el segundo país con la tasa más alta de suicidios entre los 35 países que conforman la OCDE. Sólo es superado por Corea del Sur. A pesar, de los esfuerzos del Ministerio de Salud, la tasa de suicidios aumenta cada año. El programa consideró planes regionales y fortalecimiento de las competencias de los profesionales de la salud. Además, incluyó programas preventivos en establecimientos educacionales y un refuerzo en el papel de los medios de comunicación. Pero todo eso ha sido en vano. No podemos cerrar los ojos ante esta situación. Es una realidad desde la más tierna adolescencia.

Un auxilio, una solución.

Cada vez es más habitual escuchar de algún conocido que no tiene ánimo de vivir. Otros, no encuentran más solución que la puerta falsa: el suicidio. Todo esto entristece demasiado. No obstante, conocemos a Uno que tiene la salida:

“Yo soy la puerta – dice Jesús – los que entren a través de mí serán salvos. Entrarán y saldrán libremente y encontrarán buenos pastos.” (Juan 10.9)

Mientras tanto el salmista declara lo siguiente:

“Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” (Salmo 46.1)

¿A quién miramos?

Hay una realidad y debemos tomar decisiones. Cuando los apóstoles estaban en una barca, comenzó una tormenta que incluso a ellos, experimentados pescadores, atemorizó. Sus ojos se enfocaron en las grandes y amenazantes olas. Jesús iba con ellos, pero sólo tuvieron palabras de enojo hacia él: «¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?», gritaron. (Marcos 4.38). Jesús estaba tranquilo y calmó la tempestad.

En algunas ocasiones, nos acordamos de Dios cuando las cosas andan mal y tendemos a enojarnos contra él. Pero, la realidad es que él ha querido ayudarnos y nosotros le hemos dado la espalda. No debemos mirar la tormenta, sino invitar a Jesús a “nuestra barca” y enfocarnos en él.

Experiencia del rey David

El rey David, fue amigo de Dios, no obstante, sufrió tristezas tan profundas que sentía que su alma se secaba. A pesar de todo ello, Dios lo levantó y le dio cántico nuevo y dijo:

“Puse en el Señor toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Me sacó de la fosa de la muerte, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca, y me plantó en terreno firme. Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. Al ver esto, muchos tuvieron miedo y pusieron su confianza en el Señor. Dichoso el que pone su confianza en el Señor y no recurre a los idólatras ni a los que adoran dioses falsos.” Salmo 40.1-4

El SEÑOR está cerca de todos los que le invocan, de todos los que le invocan en verdad. (Salmo 145.18)

A ti he clamado, SEÑOR; dije: Tú eres mi refugio, mi porción en la tierra de los vivientes. (Salmo 142.5)

Experiencia del pueblo de Israel

Los israelitas estaban rodeados de montes. En cada uno de ellos habían estatuas de dioses. Pero los peregrinos que subían a Jerusalén, dijeron:

Levanto la vista hacia las montañas, ¿viene de allí mi ayuda? ¡Mi ayuda viene del Señorquien hizo el cielo y la tierra!” (Salmo 121.1-2)

Reconocieron que las estatuas no podrían ayudarlos, sino que sólo Dios.

Experiencia de San Pablo

Podríamos pensar que el apóstol Pablo tenía toda su vida resuelta y que las dificultades estaban lejos de él. También pidió auxilio y sabiamente se enfocó en las cosas trascendentes:

“Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre.” (2 Corintios 4.18)

Tú, en la actualidad

Tal vez, te encuentras en el piso 18 de tu vida. Puede ser que no encuentres más puertas que te inviten a una solución. Quizás, has esperado mucho para que la tormenta se detenga. Pero hoy es el día de parar y acudir donde el que ha prometido ser tu amigo. No dudes más y toma una decisión.

“El nombre del SEÑOR es torre fuerte, a ella corre el justo y está a salvo.” (Proverbios 18.10)

Puedes hacer la siguiente oración:

Padre, he estado lejos de ti. De hecho no te conozco. Pero quiero comenzar a caminar mi vida contigo. Si has prometido que no me dejarás, sólo quiero fijar mis ojos en ti. Dame aliento. Dame propósito. Sé la puerta de escape que necesito y calma mis tormentas. Amén.

Algunos versículos sobre dónde debemos enfocar nuestra mirada.

“…corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús…” (Hebreos 12.1-2)

“Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra.” (Colosenses 3.2)

“Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino.” (Salmo 119.105)

No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro únicamente en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así 14 avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús.” (Filipenses 3.13-14)

Levanten la mirada a los cielos. ¿Quién creó todas las estrellas? Él las hace salir como un ejército, una tras otra,
y llama a cada una por su nombre. A causa de su gran poder y su incomparable fuerza, no se pierde ni una de ellas.” (Isaías 40.26)

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ESPERANZA QUE NO AVERGÜENZA

esperanza

Por Carolina Neira Campos

Todo nace de una simple pregunta: ¿qué es la esperanza para ti?

Parece fácil, pero darle un significado propio  al concepto de esperanza se vuelve un poco complejo. El diccionario puede darnos una definición, sin embargo debemos encontrar un sentido personal a ese término.

Esto se vuelve un poco más difícil cuando Pedro nos dice: “Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes.” (1 Pedro 3.15 NVI). No sólo a quienes nos pregunten qué es sino en qué basamos esa esperanza.

Seguí muy intrigada con el tema. Luego de darle vueltas al asunto  concluí que, para mí, es saber que no estoy aguardando en vano. Que las promesas se cumplirán una a una, en el momento oportuno.

Una promesa cumplida

Se acerca la Navidad, fecha que alimenta mi esperanza. Un día Dios Padre prometió que se nos daría un niño maravilloso y que su Reino no tendrá fin. Esa promesa cumplida hace dos milenios atrás, me inspira para confiar en cada pacto de Dios para mi vida.

Estamos en

Estamos en un mundo lleno de inseguridades y colmado de mentiras. Pero Dios tiene buenos planes para mí (Jer.29.11) y que una sola esperanza nos llama (Ef.4.4). Aunque pareciera tardar, seguimos esperando (Hab.2.3). Poniendo los ojos en el Invisible (He.11.27) porque Fiel es el que prometió (He.10.23). Creemos que en el momento preciso, Dios cumplirá su plan (Ef.1.10). En medio de la tensión entre la promesa y su cumplimiento, tenemos una garantía segura que Dios no fallará, pues nos ha dado su mismo Espíritu para seguir confiando en Él (Ef.1.14).

¿Qué dice el original sobre esperanza?

Al revisar el término en el idioma original, encuentro tres bellas ilustraciones. Por su parte, en griego (elpis) significa esperar con anhelo y confianza. Mientras que en hebreo se presenta con dos definiciones: (makjasé) refugio seguro y (ticvá) cuerda. Me encanta pensar que tengo un lugar donde seré protegida. Que nada podrá alejarme de mi Padre y donde Él mismo se encarga de defenderme.

De la misma manera, siento que Dios ha puesto una cuerda firme a mi alrededor y en el otro extremo está Él. Mientras camino por los senderos de esta vida, esta cuerda me va guiando y sosteniendo en medio de las dificultades y temores. Salomón dijo “Tu esperanza no será cortada” (Prov.23.18). Claro que no, porque Cristo es nuestra esperanza de gloria (Col.1.27), es Él quien nos lleva al Padre y su misión no nos defraudará. Mientras los que se olvidan de Dios, colocan su esperanza en telarañas (Job 8.13-14), puedo decir como el profeta:
“He puesto mi esperanza en el Señor y Él me escuchará” (Mi.7.7)

Ahora, una nueva pregunta sería: ¿Dónde has puesto tu esperanza? En tus pertenencias, en tu familia, en tus estudios o situación financiera. Si fuese así, te invito a esperar en Dios, pues para Él todo es posible (Mt.19.26) y decir: “El Señor es todo lo que tengo, en Él esperaré” (Lam.3.24)

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