¿De impacto yo?

Por Janaïne Corboz

Hay una dicotomía en nuestros corazones… Deseamos dejar huellas, que nuestra vida tenga una razón de ser, pero a la vez no nos sentimos dignas de ellos. Veamos quién puede y cómo dejar un legado que valga la pena.

Hace muchos años atrás, unos 15  años aproximadamente, me matriculé en la facultad de derecho. No pregunten… Nadie, ni siquiera yo, sabe por qué… Solo quería ver algo distinto. En fin… Duré un año. Aprendí muchas cosas interesantes, una de las más importantes es que estudiar derecho definitivamente no era para mí.

Ahora, ¿para qué traigo esto a la conversación? Por que me acordé de algo muy relevante hace poco. Un profesor nos estaba enseñando la diferencia entre la ley, las costumbres y la jurisprudencia. Para ilustrarlo, nos habló del campus universitario. Hay caminos y senderos que fueron diseñados, pavimentados y señalizados para que los estudiantes y los profesores encuentren su camino entre los edificios. Esto es la ley. Está escrito, acordado de antemano, antes que sea usada.

Pero también hay senderos por entre medio del pasto, senderos más directos a veces, y se nota que cada día, estudiante tras estudiante (sospecho que algunos profesores también), usan estos caminos “ilegales”. Tanto así que el pasto ya no crece donde la gente pasa una y otra vez. Se nota claramente el sendero de tierra ente medio de las hierbas y flores silvestres. Esto es la costumbre. Una persona hace algo que no es parte de la ley, las demás personas imitan y lo hacen vez tras vez hasta que se vuelva normal para todos, aunque no sea una norma legal escrita. 

Finalmente, este sendero es tan transitado que las autoridades de la universidad deciden darle nombre, pavimentarlo, ponerle señalización y aceptarlo como camino oficial. Entonces este camino entra a hacer jurisprudencia.

Se preguntarán por qué me estoy metiendo en términos legales raros aquí. Por una razón bien simple, que es el centro de nuestro número de Revista Soy estos meses de octubre y noviembre del 2019: todos podemos ser los primeros en trazar un camino nuevo, que después de un tiempo, llegará a hacer jurisprudencia y ser de impacto para las personas alrededor nuestro. Tu huella es importante, donde caminas es importante, tu vida, tu historia, tu voz son relevantes para el aquí y el ahora.

Si te quedas callada en un momento como este, el alivio y la liberación para los judíos surgirán de algún otro lado, pero tú y tus parientes morirán. ¿Quién sabe si no llegaste a ser reina precisamente para un momento como este?». – Ester 4:14

A nuestro propio nivel, es lo que hacemos aquí en Revista Soy. No sabemos cuántas personas leen lo que publicamos, no sabemos si vidas están siendo impactadas y cambiadas, pero sabemos que debemos seguir, porque hay un propósito en dedicar tiempo en reflexionar, escribir, editar, diseñar, buscar imágenes, entrevistar personas, contar historias, etc. Si nos fijamos en la reina Ester, su historia definitivamente es una de impacto a un nivel inmenso, ya que su actuar preservó el pueblo de Israel de la aniquilación. Sin embargo, Ester no nació con esta idea loca de cambiar el mundo. Solo obedeció, paso a paso, y actuó según lo que el “aquí y ahora” necesitaba, de acuerdo con lo que Dios le estaba indicando.

 

Entonces, ¿cuál es tu impacto? ¿Cómo puedes impactar?

Es bastante simple, si lo piensas. ¿Eres profesora? Impactas a tus estudiantes, tus colegas y los apoderados con el dominio y la excelencia en tu asignatura, tu trato justo, tu dulzura, tu paciencia, etc. ¿Trabajas en ventas? Puedes impactar con tu eficacia, tu honestidad, tu capacidad de respetar fechas límites, etc. ¿Te dedicas a la educación de tus hijos? ¡Qué decir! ¡Impactas a tu familia en tantos niveles, con tu presencia, tu dedicación, tu ejemplo!

Si quieres ser de impacto, dejar huellas y que tu historia, tu vida, deje un legado, simplemente contesta las siguientes preguntas:

1) ¿Dónde estoy?

2) ¿Qué hago?

3) ¿Quién está alrededor mío?

4) ¿Cómo puedo influir?

5) ¿Qué huellas estoy dejando?

6) ¿Qué impide que me lo tome en serio?

... y sé INTENCIONAL en tu decisión de ser de impacto.

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